Tengo unas enormes ganas de vomitar. Vomitar repudio al ego, la insatisfacción de mi alma.
Absorta de prejuicios, pero ahogada en autocríticas. La talla, el lugar, la formación académica, los amigos, las frecuencias, el color, la raza.
¿Qué hago pasa sentirme obsoleta? ¿Qué hago para que mis plumas no pesen? ¿Cómo nadar sin aletas?
Quedarme es un error, marcharme una falta irreparable. Aceptar es conformarme, conformarme con poco, con la mediocridad. Pero ¿qué digo?, si ya soy mediocre. Soy mediocre cuando no hago lo que sé que le haría bien a mis venas. Sor mediocre cuando me autoevalúo según estándares patriarcales, cuando compro porque no hay nada más que hacer, cuando prefiero retener que soltar, cuando no me atrevo a gritar te amo, cuando no soy yo, cuando finjo fortaleza, cuando abrazo la ansiedad, cuando me escondo, cuando me expongo.
No, no quiero mantenerme así, quiero evolución, quiero extender mis alas y proclamar libertad. Quiero independencia, autocuidado, responsabilidad, amor; amor por montones.
Mi interior está llorando, pero no expresa. Sé que llora porque le escucho en mis sueños. Pero, ¿qué es la tierra sin lluvia? Necesitamos formar algo nuevo, por tanto, aceptar, resignar, eso necesito, eso debería gritar cuando no sé siquiera qué hablo.
Necesito dejar de forzar emociones, palabras, situaciones, gustos, lugares. Necesito cubrirme en hielo, necesito armarme de flores.
Tengo ganas de vomitar; vomitarme.
Piezas intercaladas, en las que vuelvo a entrelazar quién soy, raíces que vuelven a su origen. Ésto es para ti, para nosotros
martes, 22 de septiembre de 2015
martes, 25 de agosto de 2015
El tiempo, la ciudad, y su eco.
La noche avanza y su eco reclama tiempo. Tiempo para volver a auto inspeccionarse, tiempo para volver a mirarnos a los ojos, tiempo para descifrar las facetas de nuestro corazón.
El tiempo corre, y corre para quitarnos el aliento, para robarnos un suspiro.
Me quedo quieta y tomo conciencia de mi respiración, de mis células, de mi alma inquieta, de esos pensamientos altamente fugaces que nacen del arroyo, de mi fuente mayor. Me quedo quieta y exhalo, exhalo el ruido, las luces artificiales, el color del anuncio o de ese porsche nuevo que casi no logré ver, de las risas, del enfado; de todo, de la realidad.
Lujuriosa, ambiciosa,superflua.
El tiempo y las llamaradas, el tiempo y las calles, el tiempo y el non stop.
Nubes inadvertidas, humildes sonrisas ignoradas, evadidas, silenciadas. Una realidad poco consciente, automática, amante del desperdicio.
Amor, tenemos esa calidad de amor que no puede ser evaluada por calidad. Amor comprado, robado, poseído. Una libertad no arbitraria sujeta a leyes preconcebidas por quienes nos cortan los brotes, por quienes no riegan nuestras raíces. Raíces sin tierra, porque todo es sintético, raíces sin futuro, hijas del capitalismo que en el fondo aceptamos por conveniencia. No hay frutos, y nuestras flores no tienen tiempo de deleitarnos con su exótica armonía.
El día avanza, y sin embargo no reclamamos lo nuestro. El poder ser ser y no poseer, el poder del observar y no poseer.
La mañana, la madrugada, el atardecer se quedan en silencio, tal vez por frustración...
El tiempo corre, y corre para quitarnos el aliento, para robarnos un suspiro.
Me quedo quieta y tomo conciencia de mi respiración, de mis células, de mi alma inquieta, de esos pensamientos altamente fugaces que nacen del arroyo, de mi fuente mayor. Me quedo quieta y exhalo, exhalo el ruido, las luces artificiales, el color del anuncio o de ese porsche nuevo que casi no logré ver, de las risas, del enfado; de todo, de la realidad.
Lujuriosa, ambiciosa,superflua.
El tiempo y las llamaradas, el tiempo y las calles, el tiempo y el non stop.
Nubes inadvertidas, humildes sonrisas ignoradas, evadidas, silenciadas. Una realidad poco consciente, automática, amante del desperdicio.
Amor, tenemos esa calidad de amor que no puede ser evaluada por calidad. Amor comprado, robado, poseído. Una libertad no arbitraria sujeta a leyes preconcebidas por quienes nos cortan los brotes, por quienes no riegan nuestras raíces. Raíces sin tierra, porque todo es sintético, raíces sin futuro, hijas del capitalismo que en el fondo aceptamos por conveniencia. No hay frutos, y nuestras flores no tienen tiempo de deleitarnos con su exótica armonía.
El día avanza, y sin embargo no reclamamos lo nuestro. El poder ser ser y no poseer, el poder del observar y no poseer.
La mañana, la madrugada, el atardecer se quedan en silencio, tal vez por frustración...
martes, 19 de mayo de 2015
Nuestra historia
Cuéntame sobre nuestra historia, sobre cómo no me extrañas, sobre cómo olvidaste el color de aquel atardecer.
Dime que no fue nada;que caíste sin tropezar, que besaste sin querer besar.
Dime que fui yo;que soñé sin ningún sueño, que amé sin ningún amado.
Dime que fuimos nosotros; que nos necesitábamos sin necesitarnos, que nos abrazábamos sin querer querernos.
Cuéntame sobre esa historia pasajera, sobre cómo el tiempo no pasa, sobre cómo debemos olvidarnos de la lluvia.
Reconoce que no me piensas, que mi nombre fue un soneto vacío, que mis labios vistieron tu ego.
Reconoce que no me extrañas, que mi cintura fue tu dado, que mi cabello cubrió tu ambición.
Reconozcamos que nos aprovechamos, que no fuimos nada, que no esperábamos fluir.
Cuéntame sobre tus viajes, sobre cómo avanzas sin retroceder, sobre cómo consigues tus monumentos.
Cuéntame sobre tus conquistas, sobre tus cartas, sobre tu conciencia.
Cuéntame de tus miedos, de cómo brilla tu mirada, de cómo suavizas tu sonrisa.
Cuéntame al oído, cuéntame al abrazarme, o cuéntame cómo tu prefieras.
Cuéntame sobre nuestra historia, y sobre cómo no hicimos historia...
jueves, 19 de marzo de 2015
Lo que mantendré con los años
Si pudiera mantener algo de aquí a diez años sería mi fuerza, esa fuerza que me conduce a obtener lo que quiero, que me hace reaccionar cuando aparentemente no veo qué pasa en mi círculo.
Si pudiera mantener algo, sería yo, mi esencia.
Mantendría la valentía de enfrentarme a lo desconocido, las agallas para cambiarme de ciudad sin llevar nada, el coraje de no aferrarme; mi independencia, mi amor propio.
Mantendría la sencillez de mis sueños, la ligereza del alma, el amor a lo simple, el afecto a lo intangible.
Mantendría mis agallas para decir no cuando se requiere, y mi bondad para entregar amor. Mi corazón abierto al amor, pero cerrado a los imbéciles.
Mi risa, mis pensamientos nómadas, mis ataques de espontaneidad, mi violencia ante lo cotidiano.
Sí, mantendría hasta lo que ahora quiero desechar, porque sé que es necesario, porque sé que es algo que anhelas tener con el paso de los años.
Mantendría intacto mis ahorros para viajar, para recorrer lo que nadie quiso recorrer, para visitar las ciudades que todos abandonaron, para conocer, para descubrir.
Mantendría mis ansias por lo grandioso, mi perspicacia para conquistar terrenos, mis metas altas, mis manos abiertas.
Mantendré ese amor que te tengo, porque estuviste conmigo.
Mantendré mi orgullo frente al ausente arrepentimiento.
Mantendré mi frente en alto mientras pasan estos efímeros años.
Me mantendré quieta esperando, pero luchando sin que nadie lo vea, porque quiero lograr esto, quiero lograr mantenerme en los años, no con el peso, no con la juventud de rostro, sino con esta alma, el alma del eterno joven.
domingo, 5 de octubre de 2014
Soledad sana
La felicidad es algo que nace de ti, dentro de ti, no de otra persona, o en compañía de esta.
Me considero nómade en muchos sentidos, necesito salir, viajar, escapar. Nada me ata a alguien, o a algo, solo soy yo.
Dicen que la gente solitaria se vuelve loca, o carece de una vida sana, pero ¿qué es estar solo? si comenzáramos por definir esto de la manera correcta se podría decir todo lo contrario; que estar solo contribuye a encontrarte como persona, a saber qué quieres exactamente para tu vida, a amarte, y hasta disfrutar de salir a comer solo. Los aspectos positivos son muchos, pero ¿por qué razón el ser humano se envuelve tanto en el cuadro de que solo podemos ser felices con alguien más?
"es que si no tengo a quién llamar, a quién acudir, a quién hablarle ¿qué hago?" La respuesta a esta común interrogantes es que no necesitas llamar a nadie, o acudir a nadie, nosotros deberíamos llevar una vida social y compartida cuando comprendamos que somos capaces de solucionar nuestros propios problemas, cuando sepamos que podemos tomar decisiones por nosotros mismos, y no porque alguien te reafirma o te reniega alguna opción. Es ahí, justo ahí, cuando podemos mantener relaciones sociales sanas.
sábado, 27 de septiembre de 2014
Vulnerabilidad psicológica
Inconscientemente va a querer tirar su carga sobre alguien o algo; es innato, enfermizo, y muchas veces irreparable. Necesita algo que sostenga su vida, su pasado, o su incertidumbre.
Implica ser vulnerable, sentirse vulnerable, o simplemente creer que lo está.
Trastoca su mundo, y lo gira en la dirección menos indicada.
La persona en este estado se encuentra fuera de lugar, inconsciente de su ruta, cansado, y hostigado.
Suelen aparecer muchas personas, consejos, psicólogos, familia; pero no, el infierno no se acaba.
El ser que lucha contra este sentimiento o estado psicológico, muchas veces se cerrará a establecer lazos afectivos, porque sabe que eso implica dejar caer el peso, su propio peso y su historia, sobre alguien que probablemente desaparecerá ¿por qué? porque el ser humano posee una naturaleza egocéntrica, que no le permite visualizar más allá del su propio regazo. La persona vulnerable se frustra porque comprende dónde se encuentra, y sabe que no puede confiar en nadie.
La vulnerabilidad en el plano psicológico es una consecuencia de psicopatologías, o tal vez el inicio de alguna de mayor calibre.
Implica ser vulnerable, sentirse vulnerable, o simplemente creer que lo está.
Trastoca su mundo, y lo gira en la dirección menos indicada.
La persona en este estado se encuentra fuera de lugar, inconsciente de su ruta, cansado, y hostigado.
Suelen aparecer muchas personas, consejos, psicólogos, familia; pero no, el infierno no se acaba.
El ser que lucha contra este sentimiento o estado psicológico, muchas veces se cerrará a establecer lazos afectivos, porque sabe que eso implica dejar caer el peso, su propio peso y su historia, sobre alguien que probablemente desaparecerá ¿por qué? porque el ser humano posee una naturaleza egocéntrica, que no le permite visualizar más allá del su propio regazo. La persona vulnerable se frustra porque comprende dónde se encuentra, y sabe que no puede confiar en nadie.
La vulnerabilidad en el plano psicológico es una consecuencia de psicopatologías, o tal vez el inicio de alguna de mayor calibre.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Nunca sabes
Nunca sabes si estás comenzando a vivir, o simplemente es el umbral que alcanzas luego de morir.
Nunca sabes si es una nueva oportunidad, o un camino creado por tu cerebro.Nunca sabes si estás feliz, porque la tristeza para ti, muchas veces significa felicidad, fortaleza, y astucia.No sabes si estás vivo, si hay algo más allá, si tendrás las agallas de luchar, o si el mundo por fin dejará de esparcir espinas en tu caminoNo sabes nada, y sin embargo sigues caminando.
En el fondo es un círculo que te mantiene atrapado, que requiere de agentes exteriores para estar equilibrado, para girar en el sentido correcto, para mantenerte a salvo.
Ríes, sonríes, respiras, exhalas, y lloras. Repites esto toda tu vida.No es justo, es absolutamente cruel, porque no sabes qué es la vida, no sabes apreciarla, no sabes distinguir, no puedes estar seguro si es rojo o blanco, o si es frío o caliente, todo es relativo, todo es insignificantemente importante.
Nunca sabes, y posiblemente nunca lo sabrás.
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