Es como si la luna se hubiese congelado,
como si la gravedad se hubiese escapado de mis pies.
¿qué tan difícil es dejar morir las hojas en invierno?
¿qué tan duro es dejar que camines lejos de ésta tierra?
Las palabras que pronuncié se agotaron en el camino,
pero se solidificaron en mis entrañas,
¿hasta cuándo está presente éste viaje?
¿hasta qué punto puedo decidirme y simplemente dejarte?
El último abrazo fue una carta y una predicción,
El último atardecer una declaración de libertad,
¿Llevaré esos días tatuados en mi voz?
¿Llevarás la silueta de mi esencia en cada país?
Cruza el universo con lo que quieres alcanzar,
cruza cada planeta con cada uno de tus sueños.
En el fondo nadie puede pararte,
en el fondo eres parte de la vibración
Yo me dejo ser,
yo te dejo fluir.
Una luna congelada que mi corazón estuvo llamando,
hoy se quedará inmóvil.
Dejémonos ser por unos minutos,
y me llevarás en cada vuelo
Piezas intercaladas, en las que vuelvo a entrelazar quién soy, raíces que vuelven a su origen. Ésto es para ti, para nosotros
miércoles, 6 de julio de 2016
jueves, 30 de junio de 2016
Que la vida me quite
que la vida me quite amores
que la vida me quite amigos
momentos, rosas, lágrimas,
pero que no me quite el corazón.
Que la vida me quite alegrías
penas, libertades, sonrisas,
pero que no me quite los sueños.
Que la vida me robe tus mentiras
tus palabras, tus promesas, tus fallas,
pero que no me quite mi fuerza,
pero que no me quite mi dignidad.
Me agobió, me agobiaste,
Me saturó, me llenaste,
Nada de tu luna me hace sentir en casa,
Nada de tu alma me hace sentir mi piel.
así que, que la vida me quite tu presencia
que me quite tus actitudes, tus deslices,
tus sabotajes, y tu egoísmo.
Me voy con la vida en rosa, con lo poco que tengo.
Que la vida me quite, que la vida me de,
pero que no me seque, que deje ser yo dentro de ésta nube...
miércoles, 8 de junio de 2016
La tumba del padre
Una llamada de invierno, una voz quebrajada, unas manos de hielo.
Un par de palabras vacías, un par de lágrimas malgastadas; otra vez, otra maldita vez.
Se suponía que debías ser el héroe, el que se quedara cantando hasta que los sueños me visitaran, el que enmudeciera ante mis insultos, el que me amara, él, el padre.
Mirando hacia abajo, contando cada ocasión, cada esperanza, cada regalo, cada desperdicio, cada flor, cada mirada.
Si pudiera tomar un ramo de aves libres de este extenso cielo, si pudiera mandarte cápsulas de fortaleza, tanques de amor, cajas llenas de flores. Si pudiera cambiar tu momento decisivo, tu niñez cruel, tus decepciones, e incluso tu matrimonio.
Explicarte que la felicidad es independencia, que las decisiones son el futuro, que los malos recuerdos son solo pasado, que la inocencia es inmune, que podemos perdonar y ser perdonados.
El perdón hacia ti mismo, la comunicación con tu alma, la capacidad de abrazar tus debilidades, la valentía de la auto aceptación, todo eso, en cierto punto te hubiese cambiado, y tal vez, sólo tal vez estarías sentado sobre placas de oro.
Nunca necesitaste nada, pero no lo sabías.
Todos esperan ser amados, pero nadie realmente ama, y tú, inocentemente, esperaste el barco que nunca iba a llegar, te hundiste en la arena, te dejaste sabotear por tu voz interior, te dejaste ahogar.
Una caricia por tu arrugada mejilla, un par de flores sobre tu cuerpo, sobre tu tumba, ya no queda nada, y recuerdo, de tanto en tanto, la vez que me dijiste que te mantendrías vivo por mi, la vez luego de 5 años, en la que me dijiste que morirías pronto.
Y estás muerto, pero en vida. Mi corazón y cada poro de piel se despide de ti, como cuando era niña, como cuando te esperaba al lado de los columpios, como cuando no volvías, como cuando me hacías tragar cada falsa promesa.
De luto, de negro, botando la pena de quince años.
Desnuda, desechando a la niña, formando a la mujer fuerte que supo decir adiós.
De blanco, esperando que hayas pronunciado perdón al cielo...
Ahora, solo espero frente a ésta gélida pantalla, desahogando la angustia de la llamada de hoy, una llamada traída del ártico de tu corazón, del centro del virus, de la isla decepción.
Otra vez, una vez, ésta vez...
Un par de palabras vacías, un par de lágrimas malgastadas; otra vez, otra maldita vez.
Se suponía que debías ser el héroe, el que se quedara cantando hasta que los sueños me visitaran, el que enmudeciera ante mis insultos, el que me amara, él, el padre.
Mirando hacia abajo, contando cada ocasión, cada esperanza, cada regalo, cada desperdicio, cada flor, cada mirada.
Si pudiera tomar un ramo de aves libres de este extenso cielo, si pudiera mandarte cápsulas de fortaleza, tanques de amor, cajas llenas de flores. Si pudiera cambiar tu momento decisivo, tu niñez cruel, tus decepciones, e incluso tu matrimonio.
Explicarte que la felicidad es independencia, que las decisiones son el futuro, que los malos recuerdos son solo pasado, que la inocencia es inmune, que podemos perdonar y ser perdonados.
El perdón hacia ti mismo, la comunicación con tu alma, la capacidad de abrazar tus debilidades, la valentía de la auto aceptación, todo eso, en cierto punto te hubiese cambiado, y tal vez, sólo tal vez estarías sentado sobre placas de oro.
Nunca necesitaste nada, pero no lo sabías.
Todos esperan ser amados, pero nadie realmente ama, y tú, inocentemente, esperaste el barco que nunca iba a llegar, te hundiste en la arena, te dejaste sabotear por tu voz interior, te dejaste ahogar.
Una caricia por tu arrugada mejilla, un par de flores sobre tu cuerpo, sobre tu tumba, ya no queda nada, y recuerdo, de tanto en tanto, la vez que me dijiste que te mantendrías vivo por mi, la vez luego de 5 años, en la que me dijiste que morirías pronto.
Y estás muerto, pero en vida. Mi corazón y cada poro de piel se despide de ti, como cuando era niña, como cuando te esperaba al lado de los columpios, como cuando no volvías, como cuando me hacías tragar cada falsa promesa.
De luto, de negro, botando la pena de quince años.
Desnuda, desechando a la niña, formando a la mujer fuerte que supo decir adiós.
De blanco, esperando que hayas pronunciado perdón al cielo...
Ahora, solo espero frente a ésta gélida pantalla, desahogando la angustia de la llamada de hoy, una llamada traída del ártico de tu corazón, del centro del virus, de la isla decepción.
Otra vez, una vez, ésta vez...
jueves, 26 de mayo de 2016
Begin
Comienzo a sentir piel antes imperceptible
Comienzo a sentir cada táctil centímetro
Comienzo a sentir la cercanía de mi sombra
Comienzo a sentir las libertades del alma
Comienzo a dejarlo ir
Comienzo a dejarlo morir
Cada prejuicio
Cada insatisfacción
Cada lágrima.
Cada insatisfacción
Cada lágrima.
Orgullosa de cada imperfección,
de cada desnivel,
de cada pixel.
Comienzo a enredarme en mi misma
Comienzo a bañarme en rosas silvestres
Comienzo a sentir el sol entre mi cabello
Comienzo a amar la sal de mi cuerpo
Comienzo a sentir mis delicadas manos
Comienzo a sentir mi tierna voz
comienzo a cubrirme en seda
a mirarme
a enamorarme,
a aceptarme.
a enamorarme,
a aceptarme.
Comienzo a derramar mis comparaciones
Comienzo a quemar lo impuesto
comienzo a arrugar mis exigencias
Me dejo elevar
me dejo ser
me dejo
me dejo ser
me dejo
jueves, 14 de abril de 2016
No necesito
No necesito hablar, ni responder, ni suponer, ni esperar.
Las hojas se agitan, los rostros pasan, la multitud se engloba, la gente no escucha.
No necesito ser parte, y menos hoy cuando la lluvia se hace presente, cuando el techo es el eco de cada gota, cuando el frío es quien llega a nuestro lado más profundo, cuando la brisa nos canta, cuando el arcoíris es el mejor cuadro.
No necesito palabras, preguntas, reflexiones, soliloquios.
No, no los necesito.
La relatividad me agobia, me hace sentir ignorante, insignificante, inhumana.
¿Qué intentan controlar?¿qué intentan decirme cuando saben que no soy perenne?
¿Qué quieren, qué esperan?
Nadie dice, todos suponemos, todos quedamos en la espera, en el dolor, en la angustia, en la maldita incertidumbre.
No necesito escuchar opiniones, la sabiduría se va como el polvo.
No quiero, no me apetece, no hoy.
Mis manos sostienen mi frente, la guerrera interna, la que ha perdido, la que busca tomar terreno, la que no encuentra forma.
Desesperación, ahogo, cansancio, repugnancia.
No lo necesito, no necesito la pena, no necesito escuchar la misma sirena de alerta.
Unas horas inconsciente, unos días de fingir ser loco, unos meses de quedarse sentada bajo la línea perdida. La batalla fue dura, sangrienta, interminable. Déjenme tomar agua, sentarme bajo ese árbol, trepar, probar la manzana.
Déjenme caer, sentirme vaga, humilde, niña, demacrada.
La sanidad es parte del desalojo, de la auto aceptación, del dolor.
Necesito tiempo, no palabras.
Necesito espacio, no misas.
Necesito de mi.
Las hojas se agitan, los rostros pasan, la multitud se engloba, la gente no escucha.
No necesito ser parte, y menos hoy cuando la lluvia se hace presente, cuando el techo es el eco de cada gota, cuando el frío es quien llega a nuestro lado más profundo, cuando la brisa nos canta, cuando el arcoíris es el mejor cuadro.
No necesito palabras, preguntas, reflexiones, soliloquios.
No, no los necesito.
La relatividad me agobia, me hace sentir ignorante, insignificante, inhumana.
¿Qué intentan controlar?¿qué intentan decirme cuando saben que no soy perenne?
¿Qué quieren, qué esperan?
Nadie dice, todos suponemos, todos quedamos en la espera, en el dolor, en la angustia, en la maldita incertidumbre.
No necesito escuchar opiniones, la sabiduría se va como el polvo.
No quiero, no me apetece, no hoy.
Mis manos sostienen mi frente, la guerrera interna, la que ha perdido, la que busca tomar terreno, la que no encuentra forma.
Desesperación, ahogo, cansancio, repugnancia.
No lo necesito, no necesito la pena, no necesito escuchar la misma sirena de alerta.
Unas horas inconsciente, unos días de fingir ser loco, unos meses de quedarse sentada bajo la línea perdida. La batalla fue dura, sangrienta, interminable. Déjenme tomar agua, sentarme bajo ese árbol, trepar, probar la manzana.
Déjenme caer, sentirme vaga, humilde, niña, demacrada.
La sanidad es parte del desalojo, de la auto aceptación, del dolor.
Necesito tiempo, no palabras.
Necesito espacio, no misas.
Necesito de mi.
Creen
Creen que soy un castillo medieval, una roca de stonehenge, un rascacielo de chernobil.
Creen que no necesito agua, que no necesito sol, tierra, brisa, océano.
No creen que soy, creen que está programado, que la fortaleza está adherida a la cáscara interna, que no existen las capas.
Sin embargo soy cuarzo expuesto a electricidad, soy arena para el viento, lluvia torrencial para las aves.
El peso no disipa, no dispersa, no concluye. Manos rotas, rodillas quemadas, ojos secos.
moho presente, musgo expuesto, lodo derramado.
Creen que soy diamante, pero el carbón demora, creen que la paciencia habita, pero se desliza por mis huesos. Mi piel se estira, se engancha, se rasga, y no puedo hacer nada. No pronuncio, no derramo, no grito, no pido ayuda.
Escalas sin niveles, sin clases, sin descripciones.
Me envuelvo, me escondo, sin embargo obsequio mis plegarias. Un abrazo y mil flores, un rayo de sol, una palabra tersa, una caricia sinfónica, una caja de horas, una mirada sincera.
Me expongo, lo despisto, lo callo, lo enmudezco.
Creen que soy cáctus, palmera sahariana, océano pacífico, hielo ártico, gas de supernova.
Pido menos ignorancia, más lealtad, más amor, más bondad, más miradas, más abrazos cautivantes. Pido más humanidad, menos materialismo, más observación, más simpleza.
Creen que son lo que ven, que somos lo que escuchamos, que seremos lo que hicimos.
Creen tanto, y no creen en nada...
Creen que no necesito agua, que no necesito sol, tierra, brisa, océano.
No creen que soy, creen que está programado, que la fortaleza está adherida a la cáscara interna, que no existen las capas.
Sin embargo soy cuarzo expuesto a electricidad, soy arena para el viento, lluvia torrencial para las aves.
El peso no disipa, no dispersa, no concluye. Manos rotas, rodillas quemadas, ojos secos.
moho presente, musgo expuesto, lodo derramado.
Creen que soy diamante, pero el carbón demora, creen que la paciencia habita, pero se desliza por mis huesos. Mi piel se estira, se engancha, se rasga, y no puedo hacer nada. No pronuncio, no derramo, no grito, no pido ayuda.
Escalas sin niveles, sin clases, sin descripciones.
Me envuelvo, me escondo, sin embargo obsequio mis plegarias. Un abrazo y mil flores, un rayo de sol, una palabra tersa, una caricia sinfónica, una caja de horas, una mirada sincera.
Me expongo, lo despisto, lo callo, lo enmudezco.
Creen que soy cáctus, palmera sahariana, océano pacífico, hielo ártico, gas de supernova.
Pido menos ignorancia, más lealtad, más amor, más bondad, más miradas, más abrazos cautivantes. Pido más humanidad, menos materialismo, más observación, más simpleza.
Creen que son lo que ven, que somos lo que escuchamos, que seremos lo que hicimos.
Creen tanto, y no creen en nada...
jueves, 25 de febrero de 2016
No tenemos un lugar común (Birdman)
No tenemos un lugar común, ninguno espera al otro, y nadie sabe dónde van demarcándose las pisadas del otro. Tal vez el amor está acariciando tu viaje, yo me limito a mirar el sol cuando está a punto de apagarse. Todo es tan perfecto cuando no estamos presentes. no te veo, y probablemente si lo hago, será metódico, será casi un soliloquio de mi parte. Ahora, cuando mis manos sostienen mi cara y mis ojos debilitados, me pregunto qué sentido es todo lo que soy, todo lo que escribo, todo lo que pienso en éstas dramáticas horas.
Mi última parada es aquí, sin embargo tu embarcación está en stand-by.
Quiero saber qué quieres, dónde quieres ir, pero sé que sería como arrebatar las aves del cielo, ellas, tiernas y libres, nunca saben su destino, y estoy segura que ese es el verdadero sentido, la forma de vida en que te dejas fluir, te dejas ser parte.
Todo ésto es el reflejo de lo que anhelo, y que veo en ti cada vez que caminas, o que cuentas sobre tus utopías.
Las palabras que dije se quedan como fósiles, no, no me arrepiento, eres la mejor sensación, la mejor terapia para sentirme parte de mi misma.
No quiero sentirme anfitriona de nada, no quiero poseer ni ser la dueña de lo más caro, quiero ver crecer la hierba de mi alrededor,y verte tirado mirando las nubes.
Soy la parte que está intentando formar la obra completa, un rompecabezas hecho a medida que está en proceso, por eso no pido, por eso me quedo quieta y no hablo. No, no necesito a nadie. Necesito amar mis contradicciones, la forma en la que me desespero por el tener el control de mi propia gravedad, la forma en que cambia mi cuerpo.
Eres el amor que en la vida alguien puede desear, y lo vivo, lo vivo cuando te imagino, de aquí para allá, revoloteando por los lugares más vírgenes.
Quiero quedarme sentada sintiendo la lluvia, sin pensar, sin tener planes, sin ahorrar energía, tiempo, o dinero; quiero una pausa verdadera.
Mi última parada serás tú, no ahora, y tal vez nunca, pero después de la gran obra, cuando las piezas sean dueñas de si mismas, cuando la voz sea intachable y dulce, cuando el cuerpo sea lo más dulce antes del desayuno. No, no te espero, y tu tampoco, pero juraría que todo fluye en la dirección correcta incluso cuando vemos que va en reversa.
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