jueves, 26 de mayo de 2016

Begin

Comienzo a sentir  piel antes imperceptible
Comienzo a sentir cada táctil centímetro
Comienzo a sentir la cercanía de mi sombra
Comienzo a sentir las libertades del alma
Comienzo a dejarlo ir
Comienzo a dejarlo morir
Cada prejuicio
Cada insatisfacción
Cada lágrima.
Orgullosa de cada imperfección,
 de cada desnivel,
de cada pixel.

Comienzo a enredarme en mi misma
Comienzo a bañarme en rosas silvestres
Comienzo a sentir el sol entre mi cabello
Comienzo a amar la sal de mi cuerpo

Comienzo a sentir mis delicadas manos
Comienzo a sentir mi tierna voz
comienzo a cubrirme en seda
a mirarme
 a enamorarme, 
a aceptarme.

Comienzo a derramar mis comparaciones
Comienzo a quemar lo impuesto
comienzo a arrugar mis exigencias
Me dejo elevar
 me dejo ser
 me dejo 




jueves, 14 de abril de 2016

No necesito

No necesito hablar, ni responder, ni suponer, ni esperar.
Las hojas se agitan, los rostros pasan, la multitud se engloba, la gente no escucha.
No necesito ser parte, y menos hoy cuando la lluvia se hace presente, cuando el techo es el eco de cada gota, cuando el frío es quien llega a nuestro lado más profundo, cuando la brisa nos canta, cuando el arcoíris es el mejor cuadro.

No necesito palabras, preguntas, reflexiones, soliloquios. 
No, no los necesito.
La relatividad me agobia, me hace sentir ignorante, insignificante, inhumana.
¿Qué intentan controlar?¿qué intentan decirme cuando saben que no soy perenne?
¿Qué quieren, qué esperan?
Nadie dice, todos suponemos, todos quedamos en la espera, en el dolor, en la angustia, en la maldita incertidumbre.

No necesito escuchar opiniones, la sabiduría se va como el polvo. 
No quiero, no me apetece, no hoy.
Mis manos sostienen mi frente, la guerrera interna, la que ha perdido, la que busca tomar terreno, la que no encuentra forma.

Desesperación, ahogo, cansancio, repugnancia.
No lo necesito, no necesito la pena, no necesito escuchar la misma sirena de alerta.
Unas horas inconsciente, unos días de fingir ser loco, unos meses de quedarse sentada bajo la línea perdida. La batalla fue dura, sangrienta, interminable. Déjenme tomar agua, sentarme bajo ese árbol, trepar, probar la manzana. 
Déjenme caer, sentirme vaga, humilde, niña, demacrada.
La sanidad es parte del desalojo, de la auto aceptación, del dolor.
Necesito tiempo, no palabras. 
Necesito espacio, no misas. 
Necesito de mi.

Creen

Creen que soy un castillo medieval, una roca de stonehenge, un rascacielo de chernobil.
Creen que no necesito agua, que no necesito sol, tierra, brisa, océano.
No creen que soy, creen que está programado, que la fortaleza está adherida a la cáscara interna, que no existen las capas.
Sin embargo soy cuarzo expuesto a electricidad, soy arena para el viento, lluvia torrencial para las aves. 
El peso no disipa, no dispersa, no concluye. Manos rotas, rodillas quemadas, ojos secos.
moho presente, musgo expuesto, lodo derramado.
Creen que soy diamante, pero el carbón demora, creen que la paciencia habita, pero se desliza por mis huesos. Mi piel se estira, se engancha, se rasga, y no puedo hacer nada. No pronuncio, no derramo, no grito, no pido ayuda.
Escalas sin niveles, sin clases, sin descripciones.
Me envuelvo, me escondo, sin embargo obsequio mis plegarias. Un abrazo y mil flores, un rayo de sol, una palabra tersa, una caricia sinfónica, una caja de horas, una mirada sincera.
Me expongo, lo despisto, lo callo, lo enmudezco.
Creen que soy cáctus, palmera sahariana, océano pacífico, hielo ártico, gas de supernova.
Pido menos ignorancia, más lealtad, más amor, más bondad, más miradas, más abrazos cautivantes. Pido más humanidad, menos materialismo, más observación, más simpleza.
Creen que son lo que ven, que somos lo que escuchamos, que seremos lo que hicimos.
Creen tanto, y no creen en nada...

jueves, 25 de febrero de 2016

No tenemos un lugar común (Birdman)


No tenemos un lugar común, ninguno espera al otro, y nadie sabe dónde van demarcándose las pisadas del otro. Tal vez el amor está acariciando tu viaje, yo me limito a mirar el sol cuando está a punto de apagarse. Todo es tan perfecto cuando no estamos presentes. no te veo, y probablemente si lo hago, será metódico, será casi un soliloquio de mi parte. Ahora, cuando mis manos sostienen mi cara y mis ojos debilitados, me pregunto qué sentido es todo lo que soy, todo lo que escribo, todo lo que pienso en éstas dramáticas horas. 
Mi última parada es aquí, sin embargo tu embarcación está en stand-by. 
Quiero saber qué quieres, dónde quieres ir, pero sé que sería como arrebatar las aves del cielo, ellas, tiernas y libres, nunca saben su destino, y estoy segura que ese es el verdadero sentido, la forma de vida en que te dejas fluir, te dejas ser parte. 
Todo ésto es el reflejo de lo que anhelo, y que veo en ti cada vez que caminas, o que cuentas sobre tus utopías. 
Las palabras que dije se quedan como fósiles, no, no me arrepiento, eres la mejor sensación, la mejor terapia para sentirme parte de mi misma. 
No quiero sentirme anfitriona de nada, no quiero poseer ni ser la dueña de lo más caro, quiero ver crecer la hierba de mi alrededor,y verte tirado mirando las nubes. 
Soy la parte que está intentando formar la obra completa, un rompecabezas hecho a medida que está en proceso, por eso no pido, por eso me quedo quieta y no hablo. No, no necesito a nadie. Necesito amar mis contradicciones, la forma en la que me desespero por el tener el control de mi propia gravedad, la forma en que cambia mi cuerpo.
Eres el amor que en la vida alguien puede desear, y lo vivo, lo vivo cuando te imagino, de aquí para allá, revoloteando por los lugares más vírgenes.
Quiero quedarme sentada sintiendo la lluvia, sin pensar, sin tener planes, sin ahorrar energía, tiempo, o dinero; quiero una pausa verdadera.
Mi última parada serás tú, no ahora, y tal vez nunca, pero después de la gran obra, cuando las piezas sean dueñas de si mismas, cuando la voz sea intachable y dulce, cuando el cuerpo sea lo más dulce antes del desayuno. No, no te espero, y tu tampoco, pero juraría que todo fluye en la dirección correcta incluso cuando vemos que va en reversa.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Un extraño; eres viento y río.

Un extraño no puede ser el amor de tu vida, o tal vez sí, pero ¿qué es el amor bajo la vista de un nómada? ¿por qué nos llamamos extraños cuando ya nos miramos a los ojos?
Sí, me aproveché de la situación, pero quién no lo haría! Estabas intacto bañado por la sombra de la cortina escarlata, y yo, yo simplemente caí, me dejé llevar por la corriente del tacto, por la música de fondo, por las palabras de tu mirada. Dijiste tanto, sin embargo no lo sabías. Yo era la traductora de tu lenguaje, de tus formas asimétricas de gritar "miedo", silencios extensos llenos del ruido interno.
Una hora, yo solo restaba para el irreal final, una hora y media, y sólo quedaban los ecos del inicio. No te vayas, o llévame contigo, pero era consciente de que no había historia. Déjame en tu pecho, pero sabía que los abrazos eran de papel.
Tomé tu mano, dije adiós, pero no, no podía soltarla, pegamento divino hecho con restos de un nuevo futuro. Un camino me conducía lejos de tus sueños, no iba a estar presente, no íbamos a ser, no iba a co-crear. Pegamento del pasado me hizo soltar, correr, voltear y pensar; qué hice, por qué no lo dije! Pero qué hubiese dicho si las palabras eran cáscara, qué hubiese dicho si no había sentido, no había parada inicial, no había un nos.
Un extraño puede ser el amor de tu vida, pensé, reproché, y callé.
Dos días, y mi estómago estaba atado a tu mano. Lo sabía, tenía que volver a la pista, a tu hogar, a la tierra. Dos días, y supe que tenía que verte.
Hola, no sé qué está pasando, o tal vez lo sé, eres un río, y me gusta verte fluir, diferencia dulce, marcada, celeste, libre. No, no quiero decir "amor" cuando tenemos versiones tan diferentes ahogadas en nuestro ego. Pero sí, claro, te dejo ser, porque te conocí siendo viento, y el viento se siente en cualquier lugar. Sé, sé quien sé que eres, porque eso es amor, eso es ser extraños conocidos, eso es lo que dije en ese último roce.
Bajé quieta del recuerdo de las flores, dónde veíamos la ciudad, no quise decir nada, estaba todo a la vista. Hubo una quietud, te miré, caminé y volví a ser, nací y emprendí la ruta.
Dos semanas y soy la misma, lo vívido es lo bien vivido.
Te recuerdo viento y río, te recuerdo extraño, te recuerdo amado.



martes, 15 de diciembre de 2015

La muerte; Me extraño.

Volver atrás, anhelar la fuerza, intentar robar los minutos extintos, cegarse, borrarse.
El problema es que me estoy extrañando, estoy extrañando la imagen virtual, la forma vanidosa de formar vida, la forma inescrupulosa de adueñarme de las ideas. Me estoy extrañando más que nunca, y me duele.
Mi vista vacila entre dados del mismo número, nada cambia, y si lo hace se desarma, se transforma en un río de rabia, auto-decepción, orgullo. Ramas de un árbol que se han vuelto viejas, opacas, sin vida. Todo es producto de un mismo, pero intento buscar nuevas puertas, las enredaderas las cubren, me enmaraño y las quito, pero ¿qué hago? solo las quito por un rato, mi mente débil se apodera de mi mástil, no, no sé que he hecho. Me extraño, me acompleja, me marchita, me hace trizas.
¿Qué hice? lo vuelvo a hacer, ¿quién fui? pregunto con las manos vacías, con el alma llena, con la imagen virtual, esa que ahora está invertida. No, mis brazos y piernas no mienten, ellos hablan, ellos gritan, ellos me avisa, y yo, ¡yo qué hago! inadvertida absorbo el pasado, inadvertida entierro mis uñas a la tierra, a una tierra lejana que ya no está, a un vestido, a una fotografía.
Una máquina que no para, que no deja de respirar, que no deja respirar el hoy, que no deja ser. Me destruyo lentamente, sin embargo no lo noto hasta que estoy muerta ¿estoy realmente muerta? mi ser se agobia en el limbo del tiempo, la relatividad es la reina de la monarquía de mi vida, tiempos a desfase, tiempos que me agotan la psiquis, tiempos que me cubren, que no me dejan ver el horizonte del océano en el que floto, y no, no quiero flotar, mi barco está preparado para crear la dirección, para llegar a la preciosa isla que sueño cada noche.
Me extraño, y no estoy haciendo nada por recuperarme, me extraño con debilidad, y eso me hace tristemente miserable. Miseria denotada por la masa, masa que me deja inmóvil, avergonzada, exhausta. Me extraño, y quiero no extrañarme. Volver al hoy, botar el presente, botar el tiempo en sí mismo.
Me extraño. Volveré, aunque no sepa cómo encaminarlo. Recuperaré, aunque la muerta haya llegado. No, no hay muerte, hoy, sólo por hoy, hay vida; el extrañar.


domingo, 13 de diciembre de 2015

El silencio


El silencio me ha dado un regalo grandioso, el encontrarme en un sinfín de ecos pasados.
Busco el amor como la lluvia busca la tierra al caer, como el sol busca el arrebol al amanecer.
Estoy dentro de una dulce sinfonía que a veces me traiciona, pero que me mantiene en la búsqueda, en la curiosidad innata, en la felicidad.
Siempre esperé cambiar de forma las sombras, situaciones, y personas, creando una adaptación sintética llena de orgullo. Pero ¿quiénes somos para no dejar fluir el cause? ¿quiénes somos para intentar meter el sol dentro de un minúsculo planeta? ¿quiénes somos que no amamos, aceptamos, o escuchamos?
Atrapados en el ruido externo o interno, incapaces de percibir la vida en su esplendor. No, no intentemos callarla, escuchemos, y para escuchar, necesitamos callarnos, dejar de lado los prejuicios, obligaciones, enojos, y penas. 
Necesitamos volver a la raíz, y tal vez no a la raíz, al capullo que fuimos, a la semilla, al agua que nos hizo forjar las hojas verdes que hoy nos cubren y nos distinguen. Necesitamos volver al amor en todas sus expresiones y formas, volver a valorar lo simple, volver a sentirse dichoso con el viento frío, con las espinas de nuestro mundo interno.
El silencio me ha dado algo grandioso, el saber escuchar, el saber dónde estoy ahora y dónde estás tú.
Con mis ojos te distingo, tu alma no es más que la réplica de algo superior. Estamos hechos de lo mismo, y sin embargo nos callamos, nos dejamos hundir como madera podrida.
Somos más que la búsqueda que realizamos día tras día, somos el motivo que nos mueve.

El silencio; el amor.