jueves, 13 de junio de 2013

LO QUE NO ERES

Creo que me duele ver lo que fuiste y lo que ahora no eres.
Creo que me duele haber crecido y haber dejado la inocencia atrás.
Tal vez haberte creído cuando decías te quiero, tal vez haber mentido cuando dije que no me importaba.

Supongo que así debe ser, supongo que estás bien y supongo que soy la persona más feliz del mundo.
Supongo que siempre sucede esto.
Supongo que la gente viene y va, algo así como el viento.
Es triste ver cómo fui traicionada, es lindo ver cómo me he fortalecido.
No sé si maldecirte o agradecerte, no sé si llorar o reír.
Son tantas cajas sorpresas, son tantas nubes diferentes.

Mis manos está heladas,  a veces te extraño, aunque reconozco que ya casi nunca.
Conseguiste lo que querías y supongo que deberías estar feliz. Alejaste a la persona que más que te quería, ¿deberías estar feliz?...
Deberías…
Creo que soy la persona más feliz del mundo.
Todo está a color desde que te fuiste, y aunque el aire que te acompañaba era tibio, ya no lo necesito más.
Tal vez soy una narcisista, tal vez una engreída, y si así lo fuera ¿qué importa?
Mi espacio no es tu espacio, tu calor, ya no es mi calor. Tus sonrisas ya no son mi primavera, y mis labios aprendieron a decir te amo a algo más importante que tú… YO.
Tal vez me odies, tal vez no signifique nada para ti, tal vez me tengas aprecio, tal vez quieras solucionar las cosas, o,  tal vez no quieres verme nunca más…Ya no importa.
Pero de algo estoy segura, para mí, ya no eres lo que eras. Para mí, eres alguien que nunca conocí y que no quiero conocer. Investigando y aprendiendo sobre la vida me di cuenta de algo…Nunca te amé.


Lo siento.

viernes, 31 de mayo de 2013

Ruleta

Estoy dentro de una ruleta, y no quiero llegar al mismo punto.
Estoy tras la línea del enemigo, y no quiero cruzar.
Pero hay algo; algo en tus historias, en tus relatos, en tu simple tacto.

Podría decir que creo en el amor, de una manera lejana y confusa.
Podría decir que creo en esta torre que estamos construyendo.
Podría decir  tantas cosas…Cosas que muchas veces no son nada,
cosas que no tienen significado para ti.

Estoy dentro de mi futuro, veo lo incierto.
Estoy dentro de mi pasado, veo lo objetivo.
Fueron tantas caídas, fueron tantos golpes…
Estás acá, tan extraño y distinto…
Estás acá, como la lluvia del invierno.

No caeré otra vez, no soy estúpida, no soy inocente.
Eres la máquina que controla las distancias y yo el objeto de experimentación.
No lograrás que sonría de camino a casa, no lo lograrás.
Tu tacto es como el viento, soy tan inmune.
Tu mirada como las vanas propagandas.
Tus bromas como espejo de la indecencia.
Tu susurro como la lluvia.

Estoy dentro de mi ruleta, no me harás llegar a los mismos deprimentes años
Estoy por sobre la vía láctea.
Estoy sobra la línea del enemigo, he cruzado tantas veces…El amor, el tacto, la acción de un pobre hombre.



Absoluta resignación

Me resigno a creer que fui algo allá en las profundidades de tus pensamientos,
Me resigno a creer que fui la galaxia favorita de tu universo,
Me resigno a nadar entre las olas de tus mentiras.
Me resigno a ir a tu lugar, a buscarte, a acompañarte. Me resigno…

Me resigno a derramar lágrimas por tu causa,
Me resigno a sentir vergüenza,
A bañarme de inviernos fallidos.
Esto  no es una perdida, no es una batalla en vano. Esto no es sufrimiento.

No desmientas tus errores,
No calles para siempre,
Porque el silencio muchas veces dice más que nuestras palabras.
No luches contra mí, sabes que ya perdí, sabes que ya fui riel de tu tren.

Y aquí vienes otra vez, enredándote como las plantas de las casas antiguas,
 Aquí vienes otra vez arrastrándote como serpiente,
 Arrastrándote entre mis cabellos,
Arrastrándote en las profundidades de mi corazón.
Aquí están otra vez mis defensas, mis armas.

Resulta que ya nada resulta.
Resulta que la vida es una montaña rusa,
y me resigno de todas las maneras posibles, me resigno.


Me resigno a ser dañada,
Me resigno a ser quemada,
A ser saboteada, a ser pisoteada.

A veces, de la nada comienzo a caminar sin dirección, pero sabiendo que voy a caer.

Me resigno a extrañarte. Me resigno…

miércoles, 29 de mayo de 2013

Mi tatuaje


A veces respiro profundo solo para sentir la esencia de los recuerdos, solo para navegar en el tiempo. A veces me siento a mirar el pasado, a mirar fotografías, a observar las sonrisas.
A veces suelo creer que los pedazos de mi corazón están ligados al aroma de los años anteriores. Lo que sucede es que no sé cómo el tiempo me hizo de esta manera, tan frágil y tan fuerte, tan buena y tan cruel.
A veces solo sospecho que estás acá, sentado en el sillón esperando que las multitudes abandonen sus caprichos.  
Soy feliz en muchas formas, camino sobre las nubes cargadas de lluvia, no solo para hacerte saber, no solo para que lo notes. Es algo más grande, algo que no creí que vendría…TAL VEZ ES SOLO UN PEDAZO DE PAZ MOMENTÁNEA QUE VIENE A VISITARME PORQUE ME LO MEREZCO. Tal vez es un regalo, un regalo fugaz como las estrellas.
Sí, mi corazón aún no es un pan-gea, mi corazón aún son piezas del dominó.
Solo espero que lo recuerdes y que no lo dejes ir. Solo espero que me esperes,  para soltar el agua desde la altura, para volver a ser felices en galaxias distintas.
Se supone que debo decir algo, se supone que debo callar. La gente supone, la gente comenta.
Era entretenido ver cómo todo lo poco versátil cambiaba, eran colores en un cielo gris, eran cometas en invierno.
Ya no estás en el mismo lugar, ya no estás acá en mi hogar…Tal vez eres solo un tatuaje más, tal vez eres solo una parada del camino infinito que nos lleva a la felicidad.
Las hojas de otoño me hablan de épocas pasadas, me cuentan historias al oído, es tan trágico, es tan agotador…Dime cómo bloquear los sentidos que teníamos. Dime cómo bloquear lo que ya aprendí de memoria.
Dime lo que callas y lo que dices cuando estás lejos de mí.
A veces, solo a veces…En realidad, SIEMPRE veo que estás acá, no cómo lo indispensable, SOLO como un cuadro más en mi habitación.

martes, 21 de mayo de 2013

Escribí esta entrada porque necesitas saber qué...




Como una entrevista, vienen las sombras a enterarse de lo que no existe, ¿por qué silenciaste tus antiguas promesas? ¿Qué podría contestar yo cuando la lluvia y el viento vienen a preguntar por ti? Sinceramente estos últimos 3 meses he cerrado la ventana, para que no vuelen inesperadamente las palabras, para que inesperadamente no se rompa el alma de los que aún tienen conciencia. ¿Creíste que me quedaría sentada? ¿Callada? Fue tu error.Ahora caminas por esas húmedas y frías calles, por esos lugares poco transitados. No vas a acompañado, tu decencia te abandonó hace mucho, tu insolencia te dejó sin sombra. Es una pena que debes aguantar, la pena de los miserables.¿En qué piensas cuando comes? ¿En qué piensas cuando vuelves a esta antigua ciudad, cuando ves el tren, el parque, el cielo rosa, mi fotografía? Es una verdadera lástima, una pena.Todos saben lo que tú quieres alcanzar, menos tú. Todos saben tus errores, menos tú. Que irónico ¿cómo puedes sobrellevar tu vida?
Ahí debes de estar, sentado en un sofá, tal vez en tu cama. Ahí debes de estar gozando de la comida, de tus nuevos territorios y conquistas. Pero se te olvida algo: Tu dignidad.Oh no, perdóname, tu dignidad fue la que quedó intacta. La mía fue la que recibió los golpes de la sociedad.
Dejaré de ser tan retórica, para convertirme en una maldita escritora de ensayos sencillos. Tal vez así comprendas, tal vez así llegue a tus oídos el mensaje.

viernes, 17 de mayo de 2013

Lo inesperado


Nunca estuve preparada para que me dejaras, nunca estuve preparada para sentir la lluvia en medio de un cálido verano.
Nunca creí que comenzaría de nuevo, que estarías lejos, que no pronunciaríamos palabras. La verdad es que esto apesta y sabe a jengibre. No, nunca creí  que no estarías ahí para mí,  que no sospecharías que algo iba mal.
 No te culpo, solo te recuerdo. No te odio, solo te evito.  Los años son sabios y me están permitiendo volar lejos de mi hogar; tu lugar, tu corazón. ¿Estás ahí? Quiero conversar…
Nunca estuve preparada para escucharte así, tan verdadero, tan adulto, tan niño. Nunca estuve preparada  para marcharme, para olvidarte.
 Resulta que aquí estoy, mejor que nunca, extrañándote, pero olvidándote. Aquí estoy, recordando los sucesos inesperados que nos volvieron sobrios. Recordando los caminos, el cielo, tu voz.
Nunca estuve preparada para que no te importara, para que me desecharas como polvo, para que me reciclaras como plástico. No, no estaba preparada para esto. Fue algo inesperado, fue algo brusco, pero no me quebré.  Estoy hecha a base de trisas; No estoy mal, no estoy perfectamente bien. Y la verdad es que nada de esto importa, ni como estés tú, ni como esté yo porque éramos algo en común, no por separado.
Querido, no estuve preparada y debiste saberlo, no estuve preparada.
Lo inesperado duele, pero  te fortalece. Lo inesperado asusta, pero te hace crecer.
Nunca estuve preparada para no ser nadie en tu vida, no estuve preparada para tomar las riendas, para cuidarte las rodillas, para cuidar mi corazón.
No estoy preparada, para verte feliz sabiendo que no soy parte de tu vida, no estoy preparada para verme con alguien más, no, no quiero.
No estoy preparada para verte en la ciudad, en las calles, en los restaurantes. No estoy preparada, no lo estoy.
Solo hay algo que debo decirte, solo hay algo que debo gritar…Estoy preparada para volar lejos, para amarme a mí misma como tú nunca lo pudiste hacer. Para dejarte en claro que estoy bien sin ti.
De los versos anterior no preguntes, solo saca tus conclusiones…

jueves, 21 de febrero de 2013

Souvenirs I



Si pudiera recopilar todos los recuerdos atados a estos deprimentes tres años, formaría un baúl que llegaría posiblemente hasta la júpiter, y pesaría tanto que la gravedad sentiría vergüenza. 

Aun recuerdo esa invitación, y como te conocí...

Que desgracia ¿por qué acepté ir?

No sabía que te vería, tampoco sabía que cruzaríamos palabras ¿casualidad? No, no creo en eso.
Así pasaron las tardes, los meses, y desgraciadamente, los años.
¿Recuerdas ese día? ¿la primera  vez que te dije "te amo"?  
Era septiembre, y todo estaba perfectamente adornado, inclusive yo.
Pasé por al lado tuyo, sonreíste... Te recordabas de la conversación que habíamos tenido la noche anterior.
¿iba todo bien?
Que ingenua, que dulce e inocente niñita de 16 años...Debiste saberlo, debiste cortar la planta desde la raíz y así te hubieses evitado estos amargos momentos.
Llegó diciembre, y todo mejoraba. Aun recuerdo ese jueves 15, decidimos juntarnos a conversar mientras veíamos caer la tarde. Me quedé sentada largo rato viendo como jugabas fútbol, y luego nos encaminamos a un lugar mas tranquilo, las praderas. Tu sabías que odiaba esos pájaros chillones que siempre se agrupan en el pasto, recuerdo que te imploré que no pasáramos por ahí, pero tu reíste me hiciste caminar por al lado de ellos y así lograste que te agarrara del brazo. Yo era feliz. Nos sentamos al lado de aquella cancha de fútbol, y mientras mirábamos como cambiaban de forma las nubes, nos reíamos de las personas que practicaban aeróbica. Confiabas tanto en mi, de una manera casi perfecta, me contabas lo que pensabas y lo que no pensabas...Lastima que duraría poco.

¿por qué no lo supe antes? ¿por qué no supe ver que nuestra amistad se hundiría en el abismo?
Debo confesar que recuerdo cosas tontas, como tu polera color café, tus shorts negro de marca nike, y tu pierna que tenía una mordedura de perro. También recuerdo que las zapatillas no eran tuyas, y que te había dolido el pie al jugar. (sonrisas)
Pero el tiempo y los hermosos momentos no eran parte de un buen comienzo, mas bien, de la peor pesadilla que podría haber vivido, y que tú podrías haber formado.
21 de diciembre, llegó la hora de decir adiós para siempre...Había llorado toda la noche anterior, por ciertos comentarios y malas noticias en relación a ti. Tu sabías que pasaría algo malo, y también sabias que todas esas conversaciones de madrugada, pesarían al tomar una decisión. Te dije que no quería volver a verte y que tampoco quería volver a hablar contigo, tu dijiste que me necesitabas, y que yo no tenía la culpa de todo el enredo. Termino todo, la esperanza, los nervios, el sufrimiento, solo quedaba el amor...
Tomamos la micro 7, y nos reímos un poco para que nuestro "adiós" fuera mejor recordado. Tocaste el timbre, me dijiste "te quiero" y te bajaste.
Yo seguía ahí, inmóvil, triste, amargada, pero tranquila. Miré por la ventana, veía casas y calles, gente caminando de aquí para allá...y yo, derramando lágrimas y preguntándome por qué todo debía ser así...


CONTINUARÁ...